Violencia de genero por Nelly Jourda en Barcelona Divina

2016-06-01 12:37

 

La violencia de género no consiste únicamente en golpear o dar puñetazos. Más bien es un patrón de conducta agresiva y coercitiva que incluye agresión psicológica, sexual y física usada por un individuo para hacer daño, dominar y controlar a la pareja.

Sin intervención, el abuso es normalmente recurrente y sufre una escalada en frecuencia y severidad.

para ver el articulo publicado: issuu.com/barcelonadivina/docs/bd_sb18_low/c/smd7vqq

 

En este tema, como en otros temas que atañen a tabúes como lo era este hace poco, hay muchos falsos mitos y es importante desmontarlos para entender que es lo que pasa en realidad. Se pensaba que lo que ocurre en casa, en casa se queda. También hasta hace poco se creía normal el papel controlador y dominante del hombre para ser cabeza de familia. Pero el cambio de la sociedad ha transformado esta aceptación silenciosa de la violencia doméstica en un rechazo público. La violencia en la familia es un crimen castigado por la ley. Pero queda todavía mucho camino por recorrer para hacer efectivo el cambio de mentalidades y asumir una nueva distribución de roles, mas igualitarios, y en todo caso basado en el respeto mutuo. Las parejas intentan aun demasiadas veces establecer relaciones de dominancia/sumisión en vez de cooperación. Hay una parte educativa importante sobre los roles de géneros y sobre la relaciones interpersonales en general, no solo en el ámbito de la pareja, que puede ayudar a construir bases más sanas de relaciones donde si uno gana, el otro no pierde (y viceversa) y al final ganan los 2, en vez de perder los 2, como pasa en las situaciones de violencia.

Tampoco es verdad que los hombres sean víctimas de su propia violencia. Adopten una conducta errónea y se les tiene que ayudar a corregirla, pero el uso de la violencia es una elección. La impulsividad no lleva necesariamente al uso de la violencia. Lo que pasa es que hasta ahora esos hombres han aprendido que la violencia es una forma efectiva de conseguir el control sobre sus parejas. Han aprendido que hay pocas consecuencias sociales negativas hasta ahora. Y creen tener el derecho de asumir autoridad sobre su pareja y que el papel de ella es de ser subordinada. No hay ataque de cólera ciega impulsado por fuerzas totalmente fuera de control; el crimen pasional no está motivado por el amor, aunque lo narren así películas, tragedias, y novelas que forman parte de nuestra cultura.. Muchas veces es al contrario planificado y selectivo: el hombre que se ensaña con su mujer no suele no estar violento en otros ámbitos y con otras personas. Ejerce una violencia selectiva y con un propósito. Es el síndrome del control y la dominancia.

Otro mito erróneo es sobre el dicho “si no se va es que le gusta”. La mujer víctima no consciente en ningún momento a ese maltrato. Lo que siente ella es miedo, impotencia y debilidad. Este tipo de relación de abuso no tiene nada que ver con unos acuerdos sadomasoquista que algunas parejas podrían establecer con el propósito de darse placer.

 

Otro mito: las falsas denuncias de las mujeres para separarse: es otra forma para el hombre de negar lo ocurrido y de desacreditar la mujer incapacitándola y poniéndola otra vez al centro del problema, como culpable. (Districte i PIAD de les Corts, 2010)

 

Que sabemos sobre las víctimas:

La gran mayoría son mujeres. También hay hombres pero en un porcentaje muy muy reducido.

Al contrario de lo que se suele pensar, la violencia puede ocurrir a cualquier, sin influencia de edad, origen, nivel socio-económico o base educacional. No hay perfil de personalidad, pero hay más probabilidades si existe una diferencia de status socio-laboral y/o de edad entre la pareja.

 

La victima puede no darse cuenta de lo que pasa y pensar que todos los matrimonios tienen peleas de este tipo. Por eso se hacen esas campañas informativas. Puede creer que no volverá a pasar. A veces no es consciente de que su sufrimiento está relacionado con el estrés de vivir en una relación abusiva.

Existen muchas razones por las cuales la mujer no puede simplemente dejarlo:

> Miedo: ha dicho que la matara si lo deja. O sin que se lo diga, ella lo intuye. Ha dicho que dañaría a los niños o a un animal o a sus pertenencias. O a otros miembros de la familia.

> No tiene alternativa en cuanto a alojamiento, empleo y economía.

> Cree que sus hijos necesitan una familia intacta. Tiene valores culturales religiosos i familiares que le animan a mantener la familia unida a toda costa.

> Cree que no va ser capaz de dar a sus hijos un hogar decente, ropa, y escolarización.

> Se siente culpable de la violencia a causa de la manipulación emocional a la cual está sometida.

> Todavía le quiere. No desea acabar la relación, solo quiere parar la violencia.

> Esta inmovilizada por el trauma físico y psíquico (síndrome de Estocolmo, Estrés postraumático (TEPT).

La escalada lenta y progresiva de la violencia impide que la víctima distinga lo que es normal de lo que no. Una rana a la que se sumerge en un recipiente con agua muy caliente salta rápidamente, pero si se calienta de forma muy gradual el agua donde ella vive, al cabo de un tiempo muere abrazada, porque se ha ido acostumbrando al dolor y es incapaz de identificar el peligro.

 

Los niños también son víctimas. El maltrato a los niños puede empezar después. O pueden ser dañados cuando se quieren interponer. En todo caso aunque no resulten físicamente dañados, ser testigo de la violencia tiene efectos muy profundos en ellos. La investigación ha mostrado significativas secuelas emocionales, conductuales y cognitivas que varían dependiendo de la edad en el momento del testimonio y la duración de la violencia. Los niños de hogares violentos pueden tener trastornos del sueño, de la alimentación, depresión, agresividad y rabia. Puede llevar a trastornos de la conducta en la adolescencia y la edad adulta. Pueden adquirir conductas suicidas, o llegar a repetir la violencia de genero.

 

Que sabemos sobre los agresores:

La mayoría son hombres, con excepción de un porcentaje muy muy reducido de mujeres. Como con las víctimas, no hay correlaciones con edad, origen, status socio-económico, ni hay más trastornos mentales entre los que abusan de la violencia y los que no. Además, la apariencia externa de muchos maltratadores es engañosa y desmiente su potencial para la violencia en el ámbito privado. Hacen uso de la violencia de forma selectiva y entonces es más fácil de esconder. El mantenimiento del maltrato se apoya en el secreto y la negación: se esconde al mundo exterior. Si es descubierto, el maltratador niega y acusa a la víctima de mentir o exagerar. Y si eso falla dice que la víctima provocó la violencia o que se lo hizo ella sola. Puede buscar aliados en la familia o en el entorno. Puede decir que ya pasó y no volverá a ocurrir, hay que perdonar, olvidar y seguir adelante, pero sin asumir su responsabilidad. Y entonces no se involucren en el cambio. Llegan hasta a culpabilizar a la mujer (me ha molestado, ha llegado tarde) y hacerla responsable a ella en vez de él. .

 

Factores de riesgo para ejercer el maltrato:

Gran necesidad de poder y control, falta de habilidad asertiva, tendencia a proyectar fuera sus responsabilidades, negación y minimización, baja autoestima, abuso de alcohol y drogas. (El alcohol y las drogas son excusas, no causas, pero son facilitadores del abuso y hay que tomarlos en cuenta para la prevención). Haber presenciado malos tratos siendo niños.

 

 

 

 

 

Fases de la violencia (Walker):

1/ Acumulación de tensión: tanto a partir de elementos internos como externos a la pareja (estrés, disgustos, frustraciones, etc, en casa, pero también en el trabajo y en otros ámbitos). La mujer intenta controlar todo lo que pueda para que no se exprese la violencia contra ella. Pero es un callejón sin salida porque la violencia no depende de ella sino del hombre.

2/ Explosión de la violencia: se expresa tanto directamente hacia la mujer, o los hijos, o también hacia objetos (puerta, pared, etc.). Pueden ser amenaces, intimidación y/o coacción.

3/ “Luna de Miel”: se apoya en:

. aislamiento socio emocional revestido de amor.

. seducción, a base de sobrevaloración de la persona agresora e infravaloración de la víctima

. control mental y manipulación de la comunicación, pensamiento y sentimiento que crea confusión y culpabilidad en la víctima.

En esta fase se instala el abuso psicológico que permite al hombre no responsabilizarse de su estallido violento, involucrar a la mujer y hacerle responsable a ella de lo que pasó.

Esa manipulación emocional vulnera gravemente la confianza de la mujer sobre sus sentimientos y emociones. Ese proceso paulatino de devaluación de la autoestima refuerza la dependencia emocional.

El ciclo de estas fases es cada vez más corto. La victima pierde cada vez más autoestima y control de su vida mientras mantiene esperanzas utópicas de cambio.