PSICOLOGÍA ATAQUES DE PÁNICO ¿EL MAL DEL SIGLO?

2017-03-11 23:28
 
Muchos pacientes llegan a la consulta porque padecen ATAQUES DE PÁNICO, o crisis de ansiedad. Estas crisis no representan al
principio nada grave pero SUELEN CRONIFICARSE Y PUEDEN LLEGAR A SER MUY INVALIDANTES cuando impiden a la persona hacer
actividades de su agrado o actividades necesarias y básicas como hacer la compra o trabajar. ES IMPORTANTE TENER
INFORMACIÓN para entender que es lo que pasa y para no entrar en un bucle repetitivo de ataques de ansiedad que se puede
complicar a la larga con FOBIAS INVALIDANTES O CUADROS GRAVES DE DEPRESIÓN.
 
COMO SE MANIFIESTAN
Estas crisis se pueden manifestar de múltiples maneras
aunque el fenómeno subyacente es similar. La
persona activa los sistemas de reacción al miedo,
sin identificar la causa real, entonces tiene miedo
a esas mismas manifestaciones corporales. Porque
son intensas, sin sentido aparente, y afectan a órganos
vitales (corazón, pulmones, cerebro...), son interpretadas
como un peligro en sí. La persona asocia
esas crisis al contexto en el cual se han
desarrollado y pone en marcha un sistema de autodefensa
de evitación para no padecer otra vez
esta sensación tan desagradable. Pero justamente
el mismo mecanismo de evitación refuerza el vínculo
entre crisis y contexto. El hecho de evitar enfrontarse
al problema fortalece la asociación entre
los síntomas y el peligro percibido. El miedo anticipatorio
a tener otra crisis también eleva el nivel
de estrés y favorece la aparición de una nueva crisis.
Ese bucle se retroalimenta si no intervenimos de
otra manera. Debido al escape y la evitación se
refuerza el miedo, y poco a poco se reduce nuestro
campo de acción. Uno se siente cada vez más
incapaz de hacer todo tipo de cosas como ir al supermercado,
coger el metro, comer fuera de casa,
reunirnos para el ocio o el trabajo, y hasta salir de
casa. Se siente miedo tanto a los espacios abiertos
como cerrados. En un caso por el tema de no poder
escapar y en el otro por miedo a no poder ser
atendido si llegamos a necesitarlo.
En un ataque de ansiedad, uno tiene miedo a:
• perder el control, hacer el ridículo (desmayo),
• volverse loco (percepción diferente de la realidad
de uno mismo y del entorno),
• morir (infarto, ictus)
SÍNTOMAS PRINCIPALES:
• Palpitaciones, Taquicardia
• Sensación de falta de aire, de ahogo (hiperventilación)
• Sensación de atragantamiento
• Dolor, opresión en el pecho
• Sensación de entumecimiento en las extremidades,
Temblores
• Nauseas, malestar abdominal
• Sensación de mareo, inestabilidad, vértigo.
• Calor/ frio repentinos. Sudoración
• Sensación de irrealidad ( desrealización / despersonalización)
 
¿DE DÓNDE VIENEN ESTOS SÍNTOMAS?
Cuando estamos en peligro, el sistema nervioso autónomo
se encarga de ayudarnos modificando el
reparto de energía y su prioridad. Algunos sistemas
incrementan su activación mientras otros la disminuyen:
aceleración del corazón y de la respiración
para distribuir más sangre a las extremidades por
si tenemos que hacer un esfuerzo físico, bloqueo del
sistema digestivo y del sistema de reproducción dado
que no son útiles en ese momento, aumento de
la activación del sistema de la piel (sudoración, insensibilidad)
por si hay heridas. Como su nombre
indica, ese sistema nervioso autónomo actúa de
forma refleja, automática, no somos conscientes de
su actividad porque no lo hacemos de forma voluntaria.
Pero observamos los resultados sensibles.
Ese mecanismo es muy antiguo y en otros momentos
nos puede salvar la vida ayudándonos a escaparnos
de depredadores.
Pero en los ataques de ansiedad el peligro detectado
que pone nuestro sistema en alerta, no es
real sino una interpretación de la realidad.
Resulta curioso e interesante observar que cuando
hay un motivo real de pánico puede ser que esa
gente reaccione muy bien, con una calma sorprendente,
porque sus síntomas encuentran un sentido
y una justificación. Entonces no tienen miedo a su
miedo y pueden actuar para hacer frente la causa
identificada.