EL ‘MINDFULNESS’ POR NELLY JOURDA en Barcelona Divina

2015-10-10 23:25
 
Nuestras mentes están siempre muy activas, pensando, planificando, organizando, interpretando, recordando...
Esta ACTIVIDAD PERPETUA PUEDE LLEGAR A SER ABRUMADORA, sobre todo cuando atravesamos períodos de
incrementación de estrés, como pueden ser los momentos de crisis de índole personal, familiar o laboral
relacionados con la TOMA DE DECISIONES, CAMBIOS EN EL CICLO VITAL, ‘BURN OUT’, etc. Entonces tenemos
esta sensación de necesitar un descanso, un parón, para ‘ver más claro’, y/o para reponer fuerzas.
La práctica del mindfulnness permite encontrar y desarrollar los oasis de descanso, de pausa en nuestra ajetreada vida cuotidiana. No se requiere mucho tiempo, hay ejercicios de pocos minutos que nos aportarán una mejora visible e inmediata de nuestro estado de bienestar.​ 
El primer paso en esta práctica consiste en dejar un momento nuestro piloto automático en pausa y empezar a darnos cuenta de qué es lo que sucede, tanto a nuestro alrededor como en nosotros mismos. No es nada del otro mundo, justamente es muy sencillo y lo hacemos de forma espontánea cuando disfrutamos de un momento especial, por ejemplo durante las vacaciones, al disfrutar de una puesta de sol, pero no estamos acostumbrados a hacerlo en nuestra día a día. Los pasos siguientes consisten en ampliar la práctica formal (entrenamiento básico), y la práctica informal (aplicado a momentos de nuestros quehaceres cotidianos, como comer, caminar, etc.). Podemos recurrir a la práctica de urgencia” cuando nos sentimos asaltados por una emoción, un pensamiento, una sensación que nos perturba.

Ayudas que aporta

 

Es una herramienta eficaz para tratar los trastornos de la ansiedad, la depresión, la obsesión compulsiva, el dolor crónico y la alimentación, entre otros. Mejora el bienestar, reduce el estrés, mejora la salud general, el funcionamiento cognitivo y emocional, y la relación con los demás.

“La actitud que se busca es la de prestar atención de forma intencionada en el momento presente con aceptación, con curiosidad, con receptividad, con apertura. Y con objetividad”. Esto significa que no vamos a dejar entrar los juicios, vamos a mantener la mente alerta, sin seleccionar ni focalizar, concentrándonos en observar nuestra respiración natural y nuestras sensaciones corporales para dejar que aflore lo que tenga que aflorar, pero sin seguir el curso de nuestros pensamientos ni dejarnos llevar por las emociones. Nuestra actitud de observador facilitará la defusión, es decir, nos vamos a dar cuenta de que no somos nuestros pensamientos, ellos solo son una parte de nuestra consciencia. Aumentaremos la distancia entre nosotros y lo que nos pasa interna y externamente, y entonces accederemos a una visión más amplia, menos sesgada, y a una mayor objetividad. Además, nos vamos a dar cuenta de que esos pensamientos y emociones vienen y se van si no nos aferramos a ellos. No hace falta intentar evitarlos, porque no solo es muy difícil, también es poco eficaz. Justamente, el mindfulness es muy útil para manejar situaciones de estrés, de miedo, de pánico, ya que para ello es necesario poder atravesar estas emociones, sin huir, sin evitarlas. Todo lo que intentamos soslayar se crece al intentarlo. La ansiedad hace que queramos evitar lo que nos la produce, pero esa necesidad aumenta la ansiedad. De la misma forma, lo que más miedo provoca es lo desconocido. No saber impide tener control alguno, y eso asusta. Y lo que alimenta el miedo es el no saber. La actitud mindfulness permite, precisamente, estar frente a lo que hay, afrontar esos momentos con presencia, sin más, pero sin tener que huir, lo que permite ver cómo se modifica el pensamiento, la emoción o el dolor. Es en este momento cuando salimos de los círculos viciosos de la ansiedad y del miedo para entrar en el círculo virtuoso del mindfulness (Simon).